Se me ha ocurrido algo que hacer cada día, pero a pesar de que adoro mis rutinas, tener nuevas rutinas es algo que siempre cuesta de implementar... Sobre todo porque su espacio ya está llenado con otras y ¿cómo sacar huecos, de donde no los hay, para más?
Obviamente si de verdad pensara que es imposible a lo mejor ni lo intentaba. Con eso no quiero decir que no sea imposible, eso de sacar más tiempo para hacer las cosas que quiero pero ¿niega eso que sea imposible? Pues tampoco, dada mi incapacidad a veces para saber qué es posible y qué no.
Puede que yo sea demasiado idealista algunas veces. Demasiado derrotista en otras.
Me pregunto cómo de niña conseguía centrar mi atención y disponer de tanto tiempo... Pero es fácil, porque de niña hasta eres cuidada con suerte, no tienes que cuidarte tú y tampoco te responsabilizas del paso del tiempo. ¿Horarios? Eso no va contigo. Tú sólo quieres hacer lo que te apetece cuando tienes ganas de ello. ¿Qué dejas cosas sin hacer? ¿Y qué más da eso? Lo único que te importa cuando eres niña es disfrutar, pasarlo bien... y ese "jugar por jugar". No importan tanto los resultados. Importa el proceso. Importa si ese proceso te hace feliz o no.
Y desde luego, cuando eres niña no te vas a ocupar de hacer cosas que no te hacen feliz, al menos que te obliguen a ello. Entonces irás entrando poco a poco en la rueda de la infelicidad y, si eres lo suficientemente obediente, en la de perderte a ti misma.
Ser adulto disminuye drásticamente tu disponibilidad de tiempo para ser feliz. Si aún sabiendo eso, te concedes esté tiempo, puede que la conciencia te carcoma y ni aún intentando ser dueño de tu tiempo consigas esa felicidad. Si encima eres mujer, creo que aún sientes más que el tiempo no te pertenece. Me refiero a cuando formas una familia, y ya ves que tú no eres importante, y que esta sociedad nuestra te demanda no sólo que lleves el mayor peso en cuanto a la casa y tu maternidad, sino que también da por hecho que has de trabajar, ganarte la vida... Y por supuesto no tiene en cuenta que no existe ser humano alguno, al menos todavía no se conoce el caso, que pueda desdoblarse y estar en varios sitios a la vez y haciendo varias tareas a la vez.
En fin, me diréis que tanto rollo, ¿para qué? ¿A dónde quiero llegar?
Bueno Maritubers, me siento culpable de no hacer más todo el tiempo y de que haga lo que haga no sea capaz de hacer "absolutamente todo". Pero ¿qué es todo? Una vez más, el asperger y su incapacidad para distinguir qué es importante y qué no, cuando todo lo parece, o casi todo, muy "prioritario", juega en su contra, y en mi caso en mi contra, para que sepa cómo manejar los hilos de mi vida.
Toda mi vida, si la analizo ahora, ha sido una búsqueda constante acerca de "cómo vivir". Nunca sé cómo abordar un asunto tan inmenso. ¡Quisiera hacer tantas cosas! Y, a la vez, ¡hay tantas que preferiría no hacer! O para ser más exactos, no me importaría hacerlas todas si el tiempo fuera lo suficientemente extenso, si me permitiese disfrutar con cada una de mis tareas y no echar en falta lo que no pude hacer.
Por ejemplo, quiero ser más constante escribiendo este blog. No puedo hacer un vídeo cada día, porque eso lleva muchísimo más tiempo. Pero quizá sí puedo escribir entradas cada día, y por suerte aún queda en nuestro mundo gente a la que le gusta leer...
Por ejemplo a mí, y ahí vendría otra dicotomía; me gusta leer, también me gusta ver vídeos. Ver vídeos es más sencillo, soy una persona más visual, pero por contra es un proceso más pasivo, menos interactivo y diría que implica también menos a nuestro cerebro pensante. Si bien, cuando de verdad me quiero enterar a fondo del contenido de algún vídeo, lo voy parando y voy tomando notas.
El agobio viene de que tiempo que veo vídeos no leo, tiempo que leo no veo vídeos... y tiempo del que dispongo para dedicar a hacer este tipo de cosas que no siempre hago por trabajo personal, sino también por placer, es ridículamente escaso.
No me extiendo más por hoy. No sé si os quedó claro que voy haciendo malabarismos por la vida, sabiendo que las circunstancias no son las mejores, pero tampoco las peores... y que estoy al parecer, incapacitada para definirme o para elegir. Porque ¿por qué hay que elegir? Ay, hoy me gustaría que volviera esa niña que fui y me aconsejara acerca de qué hacer ahora, porque si tenemos en cuenta que la vida adulta no es otra cosa que una lista interminable de decisiones, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto... para una persona indecisa puede resultar un laberinto estresante y hasta triste.
¿Lo reducimos a lo que queremos? ¿Qué tal a algo que queremos todos, a algo que quiere toda la humanidad? ¿Ser felices? ¿Buscar lo mismo que buscaría un niño? Quizá sea esa la respuesta, pero ahora desde la sabiduría adulta de que no estamos solos, de que todo lo que hacemos influye en el entorno y los demás y de que no sólo somos responsables de nuestra felicidad sino de no causar perjuicios con nuestros actos. En cualquier caso, es posible que el amor sea el telón de fondo. Un niño no busca amor porque lo da por supuesto, pero el adulto tiene que andar buscándolo porque lo ha perdido por el camino.
Seguramente es el amor más importante incluso que la felicidad, porque ¿quién puede ser feliz sin amor? Ahora bien. Tenemos que definir bien claro qué es eso del amor. Porque mucha gente no sabe bien lo que es o lo toma por otra cosa. Sí, ¡como pasa con el asperger! Todas las palabras son sólo palabras, pero cuando no queda claro lo que definen, dejan de ser conceptos para ser falsas aproximaciones y entonces nuestro rumbo es una mentira hasta que demos con la definición correcta.
Parece que la búsqueda de la verdad no termina nunca...
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