martes, 19 de junio de 2018

NO SÉ MENTIR.

A lo largo de este blog habréis podido ver que hablo con sinceridad (diciendo lo que creo como cierto en ese momento), y tanto da que no me importa hablar de marido, familia... Eso no es lo común. Yo sé que más común es dar la imagen externa de que la vida de uno es perfecta. Así he visto por ejemplo, en redes sociales, como facebook, gente cuya página es como una portada de revista. Todo es felicidad, realización y perfección en sus vidas. Difícilmente me creo yo que esto sea así, sino que lógicamente no mencionan lo que pueda haber de malo, o quizá en casos ni ven que pueda haber algo negativo...

Sin embargo, nunca he tenido mucha habilidad para tragarme las cosas y cometo demasiado a menudo el defecto de decir lo que me pasa por la cabeza. ¿Utilidad de esto? Bien poca. La gente termina ofendida y molesta conmigo, o no les interesa nada lo que digo, o directamente ni me escuchan. Yo sé que lo mejor es pensar en silencio y no abrir la boca sin más para comunicar a los demás lo que se te cruza por la mente. No ser tan "bocazas".

De todas formas quiero subrayar, como he dicho al inicio, que mi sinceridad ha sido el decir las cosas como yo las he creído en ese momento determinado. Cambiar de idea no es mentir. Mentir es decir lo contrario a lo que piensas en un momento determinado. Pero la gente lo hace continuamente y yo nunca he dominado esa técnica. Lo paradójico es que la mentira social te hace estar integrada en la sociedad, y que precisamente la gente que más "amigos" tiene, es en muchas ocasiones la gente que mejor miente.

Bueno, muchas de las cosas que he dicho en este blog, sino todas, no son verdades absolutas. Son mis percepciones. Son vivencias y sentimientos. Sin esconder ni disfrazar gran cosa, sin más, casi como mera terapia personal, abierta al público. ¿Es buena idea dejarse ver así? Todo parece indicar que no y que a la gente que mejor le va suele ser los que tienen "la vida perfecta" o simulan muy bien tenerla.

Pero nunca le vi sentido a mentir y preferiría que todo el mundo fuera sincero pero, con un matiz. Sincero, pero abierto. Eso quiere decir que la persona no esté tan cerrada en sus ideas y sea tan intolerante que sea incapaz de cambiar de idea, de reconocer un error, de reconstruir su mundo. Para mí está claro que la vida es cambiante y la verdad depende de muchos factores. Pero lo que sí hay es una sola verdad en cada momento. Lamento hablar de todo sin más, pero nunca le vi tanto problema a eso. Inventar cosas me parece más enredado.

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