Ya estoy más enfocada. Yo creo que como buena asperger, la fase de adaptación al cambio de un sitio a otro, situación, etc... me ha sido complicada.
De todas formas estoy en una especie de fase de re-acople de todo; removí toda la casa ayer, bueno conseguí convencer (¡milagro!) a mi padre y a mi marido para que nos pusiéramos a ello y reorganizamos, o mejor dicho, empezamos a reorganizar, la casa.
Al fin el niño tiene su propia habitación y es feliz por ello (hasta nos dio las gracias por su habitación, qué bombón es)...
La cosa fue medio milagrosa, luego de tanto tiempo pensando en hacerlo y sin tener ánimo para ello. Marie Kondo y su método Konmari creo que me dieron el empuje que necesitaba.
Primero hay que pensar las cosas. Y sobre el papel medimos los muebles que queríamos cambiar de sitio y pensamos cómo acoplarlos. Luego, a pasar a la acción. Así, sin pensar. Porque ahí si te pones a pensar en todo el esfuerzo que tendrás que hacer no haces nada.
Yo reía y le decía al peque:
-Esto es una locura ¡¡¡¡aaaaaahhh!!!! y...
-¿Cómo está la casa, ordenada o desordenada? ¡¡¡desordenada!!! ¡¡¡AAAAHHHH!!!!
Y me reía. Mejor reír que llorar. Porque era un caos y todavía es un caos... pero me centraba en pensar en los detalles y no en el conjunto. Como dice Marie Kondo: seleccionar lo que amo y de verdad quiero, de lo que en realidad no quiero tener. Y sacar bolsas y bolsas de basura. Y aprender que acumular cosas ya no sirve. Aprender que no todo vale. Aprender que guardar "por si..." es ahogarse en la basura. Cuando haga falta algo se comprará. Y si no hay dinero para comprarlo, igual no hace tanta falta. Y ya está, porque esta vida no es eterna y hay que vivir el momento y porque no añadamos más confusión a un mundo ya lo bastante confuso. El día es limitado y aunque yo desee hacer cien mil cosas, no va a ser posible. De manera que centrémonos en lo importante.
¡En unos minutos subo vídeo! Siento el retraso, marietes, pero tenía mis buenos motivos.
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