lunes, 12 de junio de 2017

Las ventanas hacia otros mundos

Harry Potter es un mundo. Te puede gustar más o menos, pero es un mundo, un mundo con su sentido, dentro de que es fantástico.
Hace mucho que vi las películas. Lo primero que hice fue leer el primer libro, que me pareció asombroso y, como diría yo, "entrañable"... Es como esa sensación que se tiene ante algo que sabes que va a durar.
No recuerdo lo que pasaba en las películas y quizá sea lamentable que a estas alturas no haya leído todos los libros. Me gustan tantas cosas que me cuesta centrarme en una sola. Y ahora no tengo el tiempo que tenía antes. Lástima todo el tiempo desaprovechado, pero uno aprende cuando aprende y todas las cosas tienen sus momentos, creo que eso es algo que no podemos elegir del todo.
Pero por muchas noches, abro la ventana a ese mundo mágico y olisqueo en esos mundos, en esas ideas, y al poco el sueño me vence y ¡es por eso que no avanzo más rápido!
Ahora cuesta más dormir, con las ventanas abiertas, porque hay más ruido.
Jajaja, me he asomado a la habitación del niño y está abrazando a su gallinita de peluche y mirando por la ventana. Está en su cuna (sí, por falta de espacio aún no lo hemos acoplado en su cama...) y para él es sagrada la hora de los cuentos de noche. Lleva dos días que coge él mismo los cuentos que le he leído ("los tres cerditos" hasta la extenuación, "Peter Pan" y empecé ayer con un libro de Peppa Pig en inglés) y los cuenta a su manera, se va inventando según las imágenes que ve, lo que recuerda y las cositas que tiene en su cabeza.
A veces pienso que es más real la vida cuando dormimos, que cuando estamos despiertos.
Hoy andaba tristona sin saber el motivo. Lo cierto es que de una manera u otra, siempre he querido "escapar" del mundo, pero en ese sentido de soñar, de leer cosas fantásticas, ver series... es algo muy común. Pero reconozco que muchas veces hubiera cerrado las puertas a cal y canto, me hubiese metido en alguno o algunos de esos mundos imaginarios y me habría quedado todo el día ahí. En realidad, nunca lo hice, sólo deseé hacerlo.
Hasta lo que gusta termina cansando y en nada conviene ser extremista. De todas formas, confío en que seguiré incursionando en otros mundos, a ver qué me encuentro por ahí, y seguiré buscando las brechas que necesite en el espacio y el tiempo para no caer en la cárcel de una realidad muy secuencial.

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